Despedida.

Bueno, después de diez años en este blog, este post en concreto va a ser el último.

Ahí estaba yo, en mi propio pozo sin llegar con los pies al fondo, casi ahogado y tremendamente solo. Al final habría que admitir que ella había tenido razón en todo, y yo no la había escuchado en nada. Sin manera alguna de revertir las circunstancias, a partir de aquel momento, a una velocidad demasiado veloz como para poder alcanzarla, mi identidad se fue difuminando, y me dispuse a buscar su cada vez más deteriorada memoria entre matorrales de recuerdos, podándolos para intentar darles formas familiares que nunca acababa reconociendo.

Intenté hacer de todo, pasaba por alto los pequeños tropiezos que daba al intentar avanzar y comencé a acostumbrarme a ralentizar mi propio corazón para ir al ritmo normal que días antes tenía. Resolvía mis imposibles dudas y daba nombre a las circunstancias que para mi cerebro empezaban a resultar desconocidas. Me dispuso a suturar con dulzura y comprensión las lagunas de su memoria, que con cada vez más acusada frecuencia se sucedían y se convertían en ríos caudalosos de despistes y olvidos.

La vida no permite una parada, un alto en el camino. No admite dudas ni titubeos; ni tan siquiera accede a detener las horas para superar un duelo por la pérdida de un ser querido. No nos concede momentos de desconexión, pero en cambio, nos lo demanda todo al completo. Nos exige el poder con todo, a ser humanos disfrazados de superhéroes invencibles ajenos al cansancio, la vulnerabilidad, la angustia o la desesperanza de la que somos testigos o sufridores demasiado a diario. La vida nos hace correr siempre, aunque la  nada nos persiga, a pesar de no existir apariencia alguna a la que temer, exceptuando al fantasma de nosotros mismos, perseguidor persistente por excelencia.

STOP. Que el mundo se pare, que yo me bajo.

Qué tal si te digo ahora: INSPIRA. Más profundamente; más. Que el aire acuda directo a tu interior, a las zonas que más olvidadas tienes de tu organismo, a las que no somos testigos de su existencia. Adopta una postura cómoda. Cierra los ojos. Calma. Por un momento, el tiempo no existe en ti; tan sólo en el exterior, del cual eres independiente en estos instantes maravillosos de felicidad. Relaja los músculos que siempre sueles tener en tensión.

Y ahora ESPIRA. Expulsa de ti todo lo que te sobra, el desecho, lo que te impide ser tú mismo, lo que cargamos a nuestras espaldas sin que sea recibido, lo que sabemos que hemos hecho y bien y no tienen en cuenta, creándonos una joroba de ansiedades. Que cada hilito de aire expulsado sea una liberación. Borra los malos pensamientos; no tienen ninguna utilidad. Llora, ríe y extráñate de la nueva sensación que has experimentado. Repítelo todas las veces que necesites.

STOP. Pensemos pausadamente.

Es cierto que no podemos controlar los acontecimientos desastrosos que tienen lugar en nuestras respectivas vidas. No podemos saber qué aparecerá detrás de cada puerta a la que nos atrevamos a girarle el picaporte o de cada ventana desde la que nos confiemos en saltar, ni si nuestros pasos dejarán huellas imborrables en el camino o si por el contrario, no dejarán marca alguna. Sin embargo, lo que sí podemos controlar y debemos regalarnos de vez en cuando a nosotros mismos son los momentos, de paz contigo mismo, de desconexión total de todo aquello que nos hace sentirnos desesperanzados, angustiados, quemados o vulnerables sin remedio. No hay que decir que cada persona se purifica de una manera totalmente distinta a otra, por lo que debemos encontrar la manera que nos ayude a cada uno de manera individual: bien el contacto con agua cristalina, una playa desierta o un campo verde rodeado de vegetación o no estar con alguien. Opciones hay miles, sólo debemos descubrir cual se acerca más a nuestra manera de ver las cosas y de reflexión.

A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben para escapar de la locura de la melancolía, del pánico inherente a la condición humana.

STOP. No nos alteremos.

Llegados a este punto, me he cansado de escribir exclusivamente para mí mismo. Me he cansado de crear nuevos mundos novedosos que únicamente podrán ver la luz durante unos minutos, mientras dure la lectura de unos pocos ojos interesados, para luego ocultarse en el escritorio de un ordenador portátil, sumidos en la más profunda oscuridad sin que nadie más vuelva a releerlos. Me he cansado de todo. Sería interminable escribir algo así aunque me lo propusiera. No. Sería imposible escribir de forma tan profunda acerca de uno mismo, cuando toda una vida no nos proporciona el tiempo suficiente para conocer íntegramente qué se cuece en nuestro interior. Conocerme es algo que todos aquellos que estén interesados en leer, irán descubriendo poco a poco.

Pero el tiempo pasaba, la rueda de la vida seguía girando y su vitalidad se iba mermando. No distinguía cuando era el sol el que lanzaba sus rayos a través de las ventanas y cuando la luna se abría paso y hacía guardia horas extras. Los alimentos ya no bailoteaban por su esófago y sus piernas irremediablemente lo condujeron a un reposo demasiado prolongado en la cama que siempre había procurado su descanso.

Y ella seguía ahí, incansable cuidadora obcecada con que su vida continuara sin pensar en él. Y él no era capaz de entender por qué las peores enfermedades eran siempre los personajes protagonistas de las historias rotas, pero hacía ya mucho tiempo que había dejado de interrogarse, al fin y al cabo ni ella ni la respuesta se dignarían en volver a aparecer en su vida.

Mi consejo, lucha por lo que quieres hasta que no te queden esperanzas.

STOP. No soy de piedra.

Ciertamente, somos frágiles y, como tal debiéramos portar un cartel que advirtiera: “Cuidado, me rompo”.  Una etiqueta adherida a nuestro embalaje externo (cuerpo),  que dijera que portamos en nuestro interior,  un cristal (corazón), delicado.

Lo frágil es, la facilidad de romperse que tiene una cosa, la debilidad para deteriorase y fracturarse ante un golpe, o una caída.

Aunque parece que nos sostienen y envuelven sólidas estructuras, somos endebles, porque nos podemos romper desde afuera,  o quebrantarnos desde el interior.

Actualmente las relaciones humanas dentro de la sociedad de consumo, son muy frágiles y volátiles. Las promesas de amor que se ofrecen son como una mercancía de temporada que prometen satisfacciones instantáneas, que se dan de baja sin regateos ni esfuerzo, sin sudor, ni compromiso, y son el resultado de lo superfluo y lo vano que se vive en el día a día.

El verdadero amor, exige sentimientos profundos y duraderos, humildad, coraje y disciplina, por lo que estas relaciones volátiles que satisfacen solo el deseo, son inestables y de corta duración lo que provoca que los seres humanos, frágiles como somos, terminemos con el cristal hecho añicos.

La fragilidad en las relaciones involucra el miedo a ser vulnerable, exponerse y quizás, poder ser fracturado otra vez.

Y, ¿entonces? ¿Debemos ostentar una armadura para evitar ser dañados?

STOP. ¿Qué hago?

Recordemos que una de las razones por la que estamos aquí es para conectarnos unos a otros, es lo que nos da propósito y significado a nuestras vidas.

Hablar de lo que necesitamos y sentimos, dejarnos ver auténticamente, profundamente, imperfectamente, nos hace amar con todo nuestro corazón, incluso cuando no hay ninguna garantía y despierta las emociones positivas, incluso en momentos de temor e incertidumbre.

Debíamos dejar de anestesiar nuestros sentimientos negativos,  que se interponen en todas nuestras relaciones por el miedo a ser rechazados, reprobados,  y defraudados. Nuestra vulnerabilidad o fragilidad,  no nos hace débiles o imperfectos.  Todos buscamos el reconocimiento, la aceptación y el sentirnos amados tal y cómo somos.

Para poder  entablar relaciones profundas y duraderas es necesario mostrarnos.  Dentro de cada uno de nosotros se esconde un cúmulo de experiencias alegres y dolorosas que conforman nuestra personalidad e identidad. Ciertamente, las críticas, los juicios, los reproches, los errores y fracasos, han distorsionado nuestra imagen y para evitarnos el dolor hemos construido estas barreras que ocultan nuestra verdadera esencia para relegar al olvido esos acontecimientos pasados que nos causan tristeza y dolor pero nos impiden amar en esencia al otro.

Es importante, sobre todo, creer que somos lo suficientemente buenos y fuertes para saber que si somos  dañados o fracturados, por atrevernos a mostrarnos, exponernos y entablar una relación profunda,  siempre podemos volver a repararnos, pegarnos y seguir adelante aun con el corazón parcheado.

STOP.

No dejéis de creer, mientras exista la magia continuaré estando allí. Continuad luchando como unos verdaderos seres únicos. En realidad, no lo dudes, soy como tú, somos todos únicos! Hay una estrella en ti. Es fantástico compartir historias de amantes alocados, soltar lagrimones… y que tal si bajamos del coche? Muchas gracias bailarines que bailas como el culo, muchas gracias por hacer especial cada Domingo Astromántico, muchas gracias por hacer cada día cosas increíbles!

Las situaciones se suceden sin un orden pautado y algunas veces las aceptamos y otras veces huimos para no enloquecer. Las noches se suman en recuentos de amistades inolvidables y gratitudes infinitas. Y lo tengo que decir… tu no tienes fondo. Te lo advertí (Mucho), grita: Todo el mundo al suelo… Chungo! Fueron días inolvidables, como todos los que pasas entre la gente a la que admiras. Sólo tienes que avisar y vendré a buscar planes mirando al cielo y seguir soñando hasta alcanzar la playa. Y aunque era Diciembre, hay gente capaz de convertir cualquier mes en Septiembre… No perdáis el tiempo pensando en quién es… Y hasta aquí llegamos hoy, hasta cuando aparece una silueta conocida sentada en su piano y empieza a tocar las primeras notas! Que sea cierto el jamás. Y ahora relájate… La tristeza y las promesas se van a dar la mano.

Muchas gracias a todos los que hacéis posible todas las noches reversibles! ¿No ves que lo nuestro es raro? Sigue intacto en mil pedazos y no logra romperse. Respira ileso en sus estados graves, tanto hablar del fin que ahora apenas duele. Y aun así, te reirás, volvería a revivirlo sin dudar. Podría ser tan fácil, sería espectacular, si fueran reversibles aquellas noches de incendio. Más noches reversibles para saborear las horas más humildes con un placer más intenso. ¿No ves que si hemos perdido hemos ganado historias que contar? Más que algunos tienen. Recuerda que si caímos en picado es porque a veces fuimos nubes con la mente. Si pudiera transformar nuestras noches en un ciclo sin final. Podría ser tan fácil, sería espectacular, si fueran reversibles aquellas noches de incendio. Pero eso es imposible, el tiempo ganará, entonces sólo espero que cuando vuelva a sonar tú pierdas la vergüenza y grites oh, oh, oh… grites oh, oh, oh… Creo que voy a empezar a romperme, oh, oh, oh… grites oh, oh, oh… Y ya no me importa que mire la gente. Oh, oh, oh… Creo que voy a empezar a romperme, oh, oh, oh… Creo que voy a empezar a romperme, oh, oh, oh… Muchas gracias.

Verano.

Tal vez ahora me encontro. Sí… Respiro. En eso consiste la vida, ¿no?, en respirar.
Y yo estaba ahogado y cegado. Ahora… Bueno, ahora simplemente procuro ser feliz y reconstruir todos los pedacitos de alma que se fueron rompiendo en este tiempo.
Joder… Qué bien sienta respirar. Pero sin recuerdos que te maten, sin personas que te arrojen al abismo.
Estoy aprendiendo a descubrir mi propio valor… Y es increíble.
Buenos días mundo, hacía mucho que no te veía.
Buenos días corazón, esta vez voy a cuidarte.
Buenos días vida… Es hora de volver a ti.

Me engañé, porque al final resultó qué en vez de darme la vida me la estaba quitando, pero se acabó… Ahora es mi turno, mi momento.

Y en ese momento, decidí ser feliz y dejar vagar el aire por el corazón, por los dedos, por las manos…

No es que quiera arreglar lo inarreglable, no es que quiera saltarme las normas, no es que quiera escribir otros finales… no, estoy aquí y he sido yo el que ha escrito algunas de las normas, la que ha colocado el punto cuidadosamente (tras paréntesis infinitos llenos de deseos imposibles), “de nada sirve ir a mas velocidad” sé que no se puede arreglar ya nada, sé que solo hay un camino, es amarillo y lleva (como siempre) a OZ, está lleno de piedrecitas, de cactus, de rosas, de arcoiris y de lluvias monzonicas repentinas…

Yo lo sé todo

Me gustaría poder explicarle por qué lloro, algo más allá del “estoy triste”… pero le tendría que decir cosas muy complicadas, hasta para mi, hablarle del aire que ya no respiramos, hablarle de que pienso que desaparece lo único que siempre ha sido perfecto, ahora al escribirlo pienso que quizás sea eso, quizás es la prueba real de que toca escribir con otro color… también lloro por lo bonito, por no saber de verdad qué habría podido hacer, por sentirme pequeño para guardar tantos colores dentro, porque tengo miedo de septiembre que en nada llega y que me va a abrazar para decirme con asombro que no puedo tener miedo de hacerlo mal (razonablemente bien), que lloro por si ella tiene razón y ya nadie nos quiere nunca más porque yo no sé como hacer que las cosas funcionen como en OZ, que lloro porque en realidad me da igual esas otras personas inexistentes, lloro porque sé que soy feliz, que seré feliz si sigue igual, porque seré feliz aunque tictac nunca baje de las nubes (aunque yo pienso que sí, que vendrá), lloro porque me pesa la mochila de los nones, lloro porque soy consciente de la suerte que tengo y porque me da la mano para que no llore y me ofrece agua y me da besos, lloro porque eso forma parte de la vida, porque he cumplido 29 (Creo) y porque tengo suerte, porque esto que me duele tanto no deja de ser bonito, porque se me enciende el corazón, porque a veces lloras y yo tengo miedo de hacerlo fatal (y te ofrezco agua y abrazos y espero y te calmas y hoy me ofreces agua y besos y esperas con tu mano en la mía a que acabe de escribir esto, mientras lloro como una madre loca… y me doy cuenta de que no lo hago todo tan mal, de que no lo hacemos mal)

Lloro porque no tengo botón de off, ni occipital, ni demasiado autocontrol, lloro porque pienso demasiado, porque si pensara podría hacer listas de Manolos que esto es lo mejor, pero joder no…pienso en el aire, en las manos, en la piel, y ala a llorar otra vez, que a este paso se inunda el ordenador…

A ratos me río…

Y SUSPIRO y pienso que el aire viaja y se mete por tu boca, y se queda pegado a ti, y me respiras sin saber y curamos heridas y somos mejores.

Si no hubiera sido tan azul habría escrito que esos días azules son en los que te cuesta avanzar como si andaras por la casa magnética aquella de el parque de atracciones, en los días azules se llora si se rompe un vaso o incluso si se desborda la bolsa de basura, caen recuerdos de los quintos pisos y no te libras ni aún llevando gorro, en los días azules te sientes absurdo (yo) porque sabes que son penas de papiroflexia, pero son tuyas (que te duele la garganta a rabiar, que te mareas de calor, que no sabes que hacer de comer, que te duele el corazón, que escribes mensajes que borras, que estás un poco desorientado, que hasta has puesto la tele por voluntad propia y hasta eso sabía a recuerdo azul), son tuyas y no haces daño a nadie con tus penas de pajarita de papel azul… aunque sabes que no tienes ni hambre ni sed ni frío, aunque sabes que eres un afortunado.

Los días azules a veces acaban naranjas, cenas delante de la tele encima poniéndote aceitunas a lo amelie en los dedos, mientras opinas (y te viene un recuerdo azul que se transforma en naranja y en rojo y en amarillo y eres capaz de respirar profundo e imaginar Manzanos)

La imaginación siempre es naranja.

Y tiene la misma habilidad para salvarnos que para perdernos

Mañana nos vamos al mar😉

ooohh

Y tu, estabas a punto de llegar y cambiarlo todo

yo pensaba que imaginaba el amor, a fin de cuentas llevaba meses incubándolo… pero no, no sabia nada, ni del amor, ni del miedo, ni de la responsabilidad, ni de la alegría contagiosa, no sabia lo bonito que seria reírme mientras un día antes de cumplir años, aprendes a decir espumadera, a tu manera claro esta… o lagañas o legañas o albóndigas o como quieras llamarlas en tu dialecto, no sabia tampoco el amor infinito cuando me llamas para que me siente cerca de ti y abandone así mi pared rincón, mi coche, mi hotel, mi lugar donde me refugio… estoy un poquito triste te digo y tu te ríes y apoyas tu cabeza en mi pecho y me acaricias, me has querido hoy por encima de mi cansancio y de mi desesperación, no sabia yo tampoco que serías tan lista y que podría estar tan orgulloso de alguien, no sabia que me ibas a encantar, que me encantaría la persona en la que te conviertes, tus enfados y tu manera de entender las cosas, tus nones cuando te pido besos y los besos que a veces, poquitas pero valiosisisimas, se te caen y suenan múh y yo corro feliz a quedármelos pegados…

Me gustan tus risas locas cuando te pasas de rosca y te tiras a la cama por cosquillas.

Tus alaaaa!!! y tus ooohh!!

Tus buenos días de por las mañanas y que tu también saludes a los que piden en los semáforos, y las tiendas… holaaaa

Como llamas a gritos a Toci. Tociiiii holaaaa!!!

Tu carita de concentración cuando haces algo, sobre todo si es algo nuevo.

Cuando te duele algo o el cansancio es mas grande que tu y me das permiso para abrazarte y apoyas la cabeza y a mi no me pesas nada y te siento tan chiquitita.

Imparable.

A su edad yo no hacía gran cosa. Pero es como si sus sueños le hubiesen sido cautivos en esa caja de madera que lleva por corazón. Al conocerla se le abrieron las compuertas.
Jamás he visto a nadie soñar con otra persona con tan intensidad. Mas que un reloj de cuco parece que tuviera un volcán en erupción. Pensé que encogería de tanta lluvia como soportó en sus viajes. Está hecho un Don Quijote, cuando pone rumbo a sus sueños es incontrolable, imparable.

Ella.

La chica que de verdad hace que sonría, que me enoje por dentro, que disfrute, que me reprima…

Insertar un vídeo en una fotocopia es alta teconología, y lo sabes.

¿Puedes tener lo que quieres? Sí. ¡Ése es el problema! ¿Sabes qué quieres? Sí. ¡Eso también es un problema! ¿No te equivocas al estar tan seguro de saber qué quieres exactamente? ¡Ajá! Ya ves por qué sigo insinuando ¡que podría haber un problema! Si de verdad quieres ir a lo seguro y acabar sintiéndote muy satisfecho, aprovecha al máximo la alineación armoniosa de Júpiter con Venus, que culmina mientras Marte está en tu signo. Decide que lo que más quieres de todo es saber, con certeza y exactitud, qué es lo que realmente quieres.

Simplemente…

Pero ya no voy a escribir ese post… tiene ese don, esa capacidad de llevarte y traerte y hacer preguntas… qué importante es tener a alguien que nos haga preguntas… o que no dé respuestas sin que nosotros hagamos las preguntas…

¿Qué quiero? ¿Qué necesito?

Lo tengo claro….
Un espejo…

Ha sido un año de muchos cambios, físicos y psíquicos… Yo lo sé… yo me lo noto… me lo notan….

Necesito “verme” reflejado… ver si me gusta el reflejo…. para poder proyectarme… hacia el futuro…

Necesito un espejo, sí, eso es lo que necesito….

Pd. Aclaro, que todo tiene uno que aclararlo, que un espejo no es una pareja, no es una amiga (mejor o peor), un espejo es un espejo…

Un gastrobar. La luna llena. Un ojo que todo lo ve. Bravas que no son tan bravas, escribir nombres en la arena. Un pingüino que no estaba perdido que estaba solo. ¿Donde está la puta diéresisq que no me sale sin ver ya el teclado? Una siesta de 30 min ya sin sueño porque cuando tenia sueño era 40 min antes de estar sin sueño. Adolescentes que se besan. Adolescentes que se miran.
Adolescentes que hacen botellon en el paquee parque. Pensamientos de padre sobre adolescentes que… mi pelo largo que me llega a la narizzzzz. Enredos. Despertar a las 6:36. Sus ojos. Sus manos. Tataki de atun en la niña bonita. Hablar de ser adolescente.Saber que soy un viejo. Un suelo que resbala sobre Dani. Me encanta en esta época los frapuchinos. Muchas croquetas es lo que me quedaba en el congelador el otro día que es lo que comí. Calor. Frío. Aire. Rincones bonitos a los que nunca Volveré. Una plaza. Otra. Una catedral. Mas suelo que resbala. Olor a gofre y buñuelos. Gofreee. Acabar un rioja, un toro, uno de calatayud, uno del bierzo… mi libro. facebook, twitter.
Sus ojos. sus manos. Soy un desastrillo eh. hacer fotos. Otros sitios. Otros lugares. Mi río. Todos los sitios a los que ya no… ir en sentido contrario por el hotel. Que Dani me diga que no es por ahí… procesiones Sevillanas… Sol. Cerrar los ojos. Placer. Mas sol. Su secreto. Una promesa…

eco eco

y un día volveré y diré:

Ponte ahí y espera.

Yo..

Podría hacer una lista inmensa de las cosas que me recuerdan a ella,

Yo que no tengo miedo, ni soledad, yo que cuando paro un segundo me siento tan pequeño en una responsabilidad tan grande, elegida y deseada pero no por ello menos grande, sobre todo quería compartirlo con alguien, sobre todo sigo queriendo que si un día la vida gira alguien quiera esto que para mi es la vida… y si a mi manera, pero que espero que sea también la manera de otro alguien, que vamos que no.

Que no espero nada…

Porque somos tu y yo y la luna y tan felices o no, tu feliz y yo agotado… feliz por cansancio y k.o técnico, feliz hoy, satisfecho, feliz cualquier día de estos…

Seguro.

Caprichos.

Los caprichos del destino…

No, no fue casualidad que el mes de Septiembre nos pusiera allí. Tal vez fue por eso que nos escondíamos con el sol para gritarnos con la mirada. Mi simpatía se confundió con tu sonrisa.

Pusimos a los nuestros en su sitio, nos mostramos las llagas y nos lamentamos, una vez más, por cada una de nuestras derrotas.

Te besé… no porque la música estuviera alta, o porque el frío a esas horas fuera menos por el alcohol… No. Lo hice porque intentabas luchar contra mis monstruos, preparar café para dos por las mañanas, eliminar ‘tuyo’ y ‘mío’ para decir ‘nuestro’.

Me encontré en una burbuja… Con las sábanas pegadas por las promesas de la noche anterior y más besos de los que podía asimilar. En una de tantas conversaciones entre sonrisas me explicó que se hacía la dormida cuando hacía guardia en su espalda por las noches, que no quería soñar sin mi, no mientras yo estuviera despierto. Digamos que… soy feliz cuando su voz me llega al coger el ascensor…

…y sí. Yo soy tan feliz como lo es su salón con flores, o como su teléfono al recibir caricias cuando el mío descansa encima de la mesa. Hubo que esconderse en alguna ocasión por si otro ‘alguien’ descubría nuestro desastre… Aun así con paso decidido decidí contárselo a aquella persona gracias a la cual la descubrí…

…como Tina Grey en Elm Street. No le tengo miedo a soñar, sino, a mis sueños. Al final acaban haciéndome daño.

Ella llenaba su vacío a base de tragos de canciones indie, poniéndole plazos al amor y condiciones al aire que les acompañaba por las noches. Enamorada de una frase a medias y otra interrumpida, se preguntaba qué era aquello que no hacía bien para que fueran centímetros lo que la separasen de él, y no un cuerpo vacío con algún que otro espacio interdental. Arrugas y canas contra cicatrices… o una espera demasiado larga contra un ‘vete ya’ que no acababa de llegar.

Yo… La acaricié tantas veces con la yema de los dedos desde la pantalla que de forma inconsciente miraba de reojo si se la perdía alguna letra, algún beso distraído… o si me enviaba una nota de voz golpeando breve el sofá reclamándonos allí. Al salir del bar reconocí que me necesitaba y me intenté consolar dentro de ella. A ver quien recoge ahora todas las promesas que me hice a su lado y que quedaron por el suelo, antes de que las moje la lluvia…

…y a pesar de todo aún seguimos ahí, muchas veces sin saber bien qué decir, pero entendiéndonos más de lo que nos gustaría. ¿Nos regalamos esa canción?

…no pienso en el vacío que hay debajo, sino, en el final de la cuerda.

Noto el aire que me pasa entre los dedos, que me acaricia la cara cuando miro abajo y veo la caída… Un paso, y otro, y otro más… Despacio, noto la cuerda bajo mis pies como cada vez se va haciendo más delgada, y cómo va entrenzada. Apoyo primero la punta de los dedos, y tras un suspiro largo, puedo apoyar el resto. Y como una bailarina, intento levantar el pié que quedó atrás.

Camino por la cuerda imaginando que me coge las manos, que me calma con la mirada, que corrige cada uno de mis pasos y no veo más vacío que llegar al final y ver cómo me suelta.

Conozco cada uno de los riesgos de andar por su cuerda floja. Sin nada que me proteja de la caída, ni nadie que me pueda convencer que caminar a más de cincuenta metros de la luna pueda ser una estupidez. Sólo miro hacia arriba y pienso. Todo saldrá b…

…y si me caigo?

Una cicatriz me recordará el golpe y la altura. La distancia recorrida me ayudará para dar los siguientes pasos cuando lo vuelva a intentar, a aventurarme de nuevo a caminar sobre el vacío. A ver el mundo desde lo alto con una red que me asegure que si el viento me hace caer sólo sean metros y no mi vida lo que me juegue esa vez.

…y si llego al final?

Disfrutaré mientras camine el poder acariciarte desde lo alto, sin distinción de noche o día, dejando que sean las estrellas las que te dibujen en la espalda, a saltar hacia arriba sin miedos. Enamorarme cada vez que abra los ojos después de pestañear y verte siempre a mi lado.

No sé si esta vez será la buena… Si será la vez que mire sonriendo mis nuevos zapatos, o me toque tejer la cuerda con mis manos, pero mientras tanto, estoy disfrutando como nunca jamás me han hecho disfrutar.